Tratado de fuerzas nucleares de alcance intermedio

En 1987, el presidente soviético Mikhail Gorbachev y el presidente estadounidense Ronald Reagan firmaron el primer gran acuerdo de desarme soviético-estadounidense: el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF). El pacto rompió precedentes de tres maneras. Los tratados anteriores limitaban las armas, pero el Tratado INF estipulaba la abolición de los misiles de primera línea. En segundo lugar, el trato fue muy asimétrico: Moscú cedió más que Washington. En tercer lugar, las disposiciones del tratado debían ser verificadas no sólo por "medios nacionales" (principalmente, satélites espías), sino también mediante inspecciones in situ por parte de los soviéticos en los Estados Unidos y los estadounidenses en la URSS.

La demanda de dicho tratado surgió en la década de 1970 cuando la URSS comenzó a desplegar lo que Occidente llamó misiles SS-20. Estos eran misiles de dos etapas, de alcance intermedio, muchos de ellos móviles, difíciles de rastrear o atacar para Estados Unidos. Dado que la mayoría de los SS-20 tenían como objetivo Europa (algunos apuntaban a China), intimidaban a los socios estadounidenses de la OTAN.

La administración Reagan propuso una "opción cero". Si la URSS aboliera todos sus SS-20, Estados Unidos no construiría un equivalente. Después de que Moscú se negó, Estados Unidos desplegó en Europa dos tipos de INF: misiles de crucero que podían volar por debajo del radar soviético y misiles balísticos con ojivas capaces de llegar a los refugios antiaéreos del Kremlin.

Buscando mejores relaciones con Occidente, Gorbachov dejó de lado sus objeciones a la búsqueda de Estados Unidos de defensas antimisiles. Gorbachov y Reagan firmaron en 1987 un tratado que obligaba a ambos países a destruir todos sus misiles terrestres, tanto balísticos como de crucero, con un alcance de 500 a 5,500 kilómetros. Para llegar a cero, el Kremlin tuvo que eliminar más del triple de ojivas y destruir más del doble de misiles que Washington, un proceso que ambos lados completaron en 1991. Los escépticos señalaron que cada lado conservaba otros misiles capaces de hacer el mismo trabajo que los destruidos y que las ojivas INF y los sistemas de guía podrían reciclarse.