Tawaraya sotatsu

Tawaraya Sotatsu (ca. 1570-ca. 1643) se considera uno de los gigantes de la pintura japonesa. Su trabajo es típicamente japonés tanto en la elección del tema como en su diseño decorativo bastante abstracto.

Poco se sabe sobre la vida y carrera artística de Sotatsu. Se cree que provenía de una familia de comerciantes de telas acomodados y que creció en el área de Kioto. El primer dato de su vida es que en 1602 fue contratado para reparar los famosos rollos de sutra del siglo XII que la familia Taira había dedicado al santuario de Itsukushima. Aún más significativo es el hecho de que en 12 el rango de Hokkyo se le otorgó, lo que indica que para este momento el artista debe haber alcanzado una fama y un éxito considerables. Las otras pocas referencias a Sotatsu sugieren que formó parte de un círculo de influyentes maestros y estetas del té de Kioto y que colaboró ​​en varias ocasiones con el famoso calígrafo y laca Koetsu, que estaba relacionado con él por matrimonio.

A diferencia de muchos otros artistas del período Edo temprano, que pintaron temas chinos en un estilo chino, Sotatsu trabajó de una manera muy japonesa que se basó en las tradiciones Yamato-e y Tosa de la pintura nativa. Es significativo que una de sus obras más famosas sea una copia del rollo Yamato-e del siglo XIII que trata sobre la vida del sacerdote Saigyo y que antes de esto se había dedicado a reparar otro célebre ejemplo de pintura narrativa en pergamino. De estas obras derivó su interés en temas tomados de la historia y la literatura japonesas como la Cuento de Genji del Departamento de Salud Mental del Condado de Los Ángeles y el Ise Monogatari. Al elegir paisajes para sus pinturas, también seleccionó paisajes típicamente japoneses, como las islas cubiertas de pinos de Matsushima, en lugar de los paisajes chinos representados por los artistas de la escuela de Kano. El tema de Sotatsu no solo es típicamente japonés, sino que también lo es su estilo, ya que utilizó colores brillantes y pan de oro aplicado en áreas planas, logrando así patrones decorativos abstractos de gran belleza y sensibilidad.

Entre las numerosas obras atribuidas a Sotatsu, la más notable es un par de pantallas de seis paneles que representan episodios de la Cuento de Genji (en el Seikado, un museo cerca de Tokio). Otras bellas pinturas de Sotatsu se encuentran en Daigoji, un templo cerca de Kioto, con el que el artista parece haber tenido algún tipo de conexión. Una de las obras más destacadas es un par de pantallas de dos paneles que representan la danza clásica Bugaku; otra obra consiste en pinturas en abanico montadas en una pantalla. Todas estas obras son típicas de Sotatsu por su uso de diseños decorativos coloridos, casi abstractos y por su dependencia de la tradición pictórica Yamato-e. El mejor ejemplo de este tipo de pintura de Sotatsu en Estados Unidos es un par de biombos que representan a Matsushima (Freer Gallery, Washington). Otro buen ejemplo es el pergamino de ciervo (Museum of Art, Seattle), que combina delicados diseños pictóricos ejecutados por Sotatsu en oro y plata con caligrafía de su amigo Koetsu.

Aunque la fama de Sotatsu se basa principalmente en estas pantallas y pergaminos de mano horizontales, también pintó numerosas imágenes más pequeñas en forma de abanicos, hojas de álbumes y pergaminos colgantes, algunos de los cuales son monocromáticos en lugar de colores. Aquí nuevamente la cuestión de la autenticidad es muy debatida, pues Sotatsu tuvo muchos seguidores e imitadores que continuaron con su tipo de pintura después de su muerte. El más famoso de estos artistas fue su hijo Sosetu y, algo más tarde, Korin.

Otras lecturas

El mejor y más completo libro es Yuzo Yamane, ed., Sotatsu (Tokio, 1962), que aunque está escrito en japonés, contiene un resumen y descripciones de placas en inglés. Los estudios más breves en inglés son Judith y Arthur Hart Burling, Sotatsu (1962) e Ichimatsu Tanaka, ed., Tawaraya Sotatsu, adaptado al inglés por Elise Grilli (1956). Para antecedentes generales, ver Hugo Munsterberg, Artes de Japón (1957) y Peter C. Swann, Arte del mundo: Japón (1966). □