Romanova, Anastasia

(m. 1560), primera esposa del primer zar oficial de Rusia, Iván IV, y vínculo dinástico entre las dinastías Rurikid y Romanov.

Anastasia Romanova, hija de un boyardo menor, Roman Yuriev-Zakharin-Koshkin, y su esposa, Yuliania Fyodorovna, se convirtieron en la novia de Iván IV después de un desfile de novias oficialmente proclamado. Después de su boda en noviembre de 1547, Romanova tuvo dificultades para producir descendencia real. Sus tres hijas murieron en la infancia, y su hijo mayor, Dmitry Ivanovich, murió cuando era un bebé en un misterioso accidente durante una peregrinación de sus padres en 1553. Su segundo hijo, Ivan Ivanovich (nacido en 1554), sufrió un final prematuro en 1581. a manos de su propio padre. El incidente provocó la transferencia de poder después de la muerte de Iván IV al último hijo de Romanova, el enfermizo Fyodor Ivanovich (1557-1598), cuya falta de hijos preparó el escenario para la época de los disturbios y el surgimiento de la dinastía Romanov. Después de una enfermedad prolongada, Romanova falleció en agosto de 1560 y fue enterrada en el Monasterio de la Ascensión en el Kremlin, muy llorado por la gente común de Moscú.

Los eruditos generalmente enfatizan la influencia positiva de Romanova en la disposición de Iván IV, su naturaleza piadosa y caritativa, y su importancia dinástica como la tía abuela del zar Mikhail Fyodorovich Romanov. Sin embargo, esta opinión se basa en gran medida en fuentes posteriores y, por lo tanto, refleja más la imagen de la zarina que su persona real. Investigaciones recientes sobre las peregrinaciones de Romanova a lugares sagrados y bordados de su taller sugieren que Romanova formó activamente su papel como madre real al promover los cultos de los santos rusos a quienes se les atribuía la capacidad de promover la fertilidad real y proteger a los niños reales de cualquier daño.