Partido independiente de color

El partido político cubano Partido Independiente de Color (PIC) fue el primero y, durante muchos años, el único partido racial en América Latina y el Caribe. Su breve y controvertida existencia terminó en violencia. Organizado inicialmente el 7 de agosto de 1908, fue prohibido en 1910 pero resurgió en un levantamiento armado en 1912, cuando las fuerzas gubernamentales respondieron con rápidas y definitivas medidas represivas. Sus miembros fundadores fueron en su mayoría veteranos de las Guerras de Independencia de Cuba (1868-1898) y ex miembros del Partido Liberal. Al obtener la independencia en 1902, Cuba adoptó una nueva constitución que otorgaba el sufragio universal masculino y la igualdad política formal a los ex esclavos y sus descendientes. Sin embargo, muchos hombres, especialmente los veteranos, se sintieron frustrados por las exclusiones de algunas de las redes de patrocinio más lucrativas del estado. Mientras que algunos negros y mulatos sí experimentaron una mayor inclusión política y acceso a empleos en los primeros años de la república, el progreso no fue lo suficientemente rápido para otros, que hicieron una serie de demandas al estado. A raíz de esta insatisfacción surgieron varios grupos para presionar por una mayor igualdad racial en la distribución del trabajo. Uno de los primeros fue el Comité de Acción de Veteranos y Sociedades de la Raza de Color (Comité de Veteranos y Asociaciones de la Raza de Color) en 1902. Aunque este comité se disolvió poco después de su fundación, sus objetivos serían perseguidos por los fundadores. del PIC en 1908.

Los líderes del partido, Evaristo Estenoz y Pedro Ivonnet, buscaron organizar y movilizar a los cubanos de color con llamados al gobierno a cumplir su promesa de igualdad racial. Ambos eran veteranos de las Guerras de Independencia y políticos relativamente experimentados. Estenoz trabajó como albañil y fue presidente del gremio de albañiles, así como un participante activo en la política del Partido Liberal entre 1904 y 1908. Ivonnet, descendiente de inmigrantes haitianos que se habían establecido como terratenientes en la provincia oriental de Oriente, había estado activo tanto en los partidos Conservador como en el Moderado antes de fundar el PIC.

Los académicos no están de acuerdo con respecto al grado de apoyo y la composición social de los seguidores del PIC. Una escuela afirma que el partido atraía a negros y mulatos de todas las clases sociales, pero una escuela opuesta aboga por una circunscripción más reducida limitada a habitantes urbanos o veteranos de guerra con aspiraciones a puestos de trabajo en la burocracia. El último punto de vista sostiene que la población rural estaba más preocupada por los salarios y las condiciones de trabajo, preocupaciones que compartían con los blancos de la clase trabajadora, que por el acceso al patrocinio del gobierno.

Disfrutó o no de un apoyo generalizado, el partido experimentó dificultades poco después de su establecimiento. La participación en la política electoral resultó decepcionante. Los candidatos del PIC al Congreso en La Habana y Las Villas en las elecciones de 1908 recibieron un porcentaje muy pequeño de los votos. En 1910, el senador liberal Martín Morúa Delgado asestó un golpe al partido al cuestionar su constitucionalidad, basada como estaba en las distinciones raciales que presumiblemente habían sido eliminadas por la adopción de una legislación igualitaria. La cohesión del partido sufrió un revés mayor después de que una extensa ronda de arrestos envió a muchos miembros a la cárcel. Esto provocó una división dentro del partido, ya que los miembros no estaban de acuerdo sobre tácticas y objetivos.

El 20 de mayo de 1912 Estenoz e Ivonnet, exigiendo el reintegro como partido legítimo, movilizaron un levantamiento armado en varias partes de la isla, principalmente en las provincias de Oriente y Santa Clara. La reacción oficial inicialmente cautelosa dio paso a una represión abierta a mediados de junio. Sin embargo, la represión varió de una región a otra. En Oriente, muchos murieron. Si bien los historiadores no están de acuerdo con las cifras, la mayoría coincide en que al menos tres mil presuntos participantes, incluidos Estenoz e Ivonnet, fueron asesinados por tropas gubernamentales y grupos de vigilantes. En las regiones aledañas a la ciudad de Cienfuegos, sin embargo, la represión se vio atenuada por los roles de los participantes en las redes de patrocinio. Allí la policía, que había logrado una delicada convivencia con algunos de los líderes locales del levantamiento, arrestó y liberó rápidamente a muchos rebeldes, permitiendo que los líderes eludieran la captura.

Este episodio tiene un legado paradójico. Agudizó las divisiones entre los cubanos de color: mientras algunos defendían al PIC, otros defendían sus objetivos pero criticaban sus estrategias violentas. Si el partido en sí no contó con un gran apoyo político, lanzó un levantamiento que parecía lo suficientemente peligroso como para justificar una represión masiva. Los llamamientos a la igualdad racial que surgieron poco después se formularon en términos muy diferentes. En lugar de pedir la formación de un partido político, los activistas por la equidad racial en la era posterior a 1912 buscaron una mayor inclusión en los sindicatos, formaron asociaciones voluntarias y participaron en debates públicos sobre cultura, ciudadanía y justicia social y económica.

Véase también Política y políticos en América Latina

Bibliografía

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alejandra bronfman (2005)