Opción cero

Originalmente conceptualizado en 1979 por el partido socialdemócrata de Alemania Occidental, el concepto de "opción cero" condujo al primer tratado de desarme nuclear, aunque más simbólico que sustantivo, entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Aunque comenzó como un eslogan retórico simplista entre los activistas antinucleares de Alemania Occidental, el concepto de cero misiles nucleares en el continente europeo fue adoptado por el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, y finalmente codificado como el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF).

El 18 de noviembre de 1981, Reagan anunció el apoyo de Estados Unidos para cancelar el despliegue de misiles nucleares de alcance intermedio en Europa, a cambio de la retirada soviética de misiles nucleares ya posicionados en sus estados satélites de Europa del Este. El líder soviético Leonid Brezhnev inmediatamente descartó la idea, señalando su naturaleza asimétrica: se estaba pidiendo a los soviéticos que desmantelaran una clase completa de armas (tanto de Asia como de Europa) a cambio del no despliegue de Estados Unidos solo en Europa. Como resultado de un continuo estancamiento, Reagan ordenó el despliegue de misiles nucleares en Europa Occidental en 1983. Ni Reagan ni Brezhnev y sus sucesores, Yuri Andropov y Konstantin Chernenko, estaban dispuestos a transigir.

El crédito por el eventual éxito del concepto de opción cero, solidificado a través de la firma del Tratado INF, descansa en gran parte en manos del líder soviético Mikhail Gorbachev, quien aplicó un nuevo espíritu a la política exterior soviética. Gorbachov ofreció una serie de concesiones unilaterales que esencialmente significaban la aceptación de un tratado final que reflejaba la propuesta inicial de Reagan en 1981. Irónicamente, a medida que avanzaba la década de 1980 y el Tratado INF ganaba impulso político, fueron las naciones de Europa occidental las que se resistieron, expresando sus temores sobre la superioridad convencional soviética en Europa. Tales temores fueron sofocados por la no inclusión de armas nucleares británicas y francesas en el tratado final, que fue firmado por Estados Unidos y la Unión Soviética el 8 de diciembre de 1987.