Nerchinsk, tratado de

El Tratado de Nerchinsk fue un tratado de paz entre China y Rusia negociado y firmado en el punto fronterizo siberiano de Nerchinsk en agosto y septiembre de 1689.

El conflicto armado en el Lejano Oriente de Rusia surgió del avance de los colonos rusos a Dahuria a mediados del siglo XVII, desde que los manchúes reclamaron la cuenca del Amur. La creciente tensión llegó a un punto crítico en los asedios de la fortaleza de Albazin en 1685 y 1686, cuando los manchúes finalmente obligaron a los rusos a rendirse. En un intento por resolver el problema, en 1685 el gobierno ruso nombró a Fyodor Alexeyevich Golovin como su primer embajador plenipotenciario en China. Su mandato consistía en delinear una frontera en el Amur y ganar a los rusos un derecho seguro a comerciar en el valle del río.

Después de dos semanas de negociaciones con Songgotu y T'ung Kuo-kang, se firmó un tratado de paz en septiembre de 1689 y se crearon las condiciones previas para una relación comercial estable. Los rusos terminaron cediendo todos los derechos sobre el valle de Amur, así como sobre Albazin, pero ganaron una relación comercial regularizada y potencialmente lucrativa. Los chinos, habiendo asegurado las áreas cercanas al hogar ancestral de la dinastía Ch'ing, permitieron a los rusos quedarse con Nerchinsk, reconociendo su potencial para el comercio. A los comerciantes de ambos lados se les permitiría visitar al otro con los pasaportes adecuados. La llegada de la delegación manchú para las negociaciones también marcó el comienzo del comercio fronterizo a gran escala: ese año se importaron al menos 14,160 rublos en mercancías desde China a través del nuevo puesto comercial fronterizo.

El tratado preveía que las caravanas rusas viajaran a Beijing una vez cada tres años, pero durante la década siguiente a Nerchinsk, esos viajes se realizaban más o menos anualmente. Solo en 1696, se exportaron pieles por valor de 50,000 rublos a través de Nerchinsk.

El tratado puso fin al conflicto armado chino-ruso durante 165 años.