La teoría de los gérmenes

La teoría de los gérmenes. Los científicos desarrollaron el enfoque moderno para comprender y controlar las enfermedades epidémicas durante el último cuarto del siglo XIX. En 1862, el científico francés Louis Pasteur (1822-1895) demostró que las bacterias transportadas por el aire eran la causa de la fermentación, dando lugar así a la “teoría de los gérmenes”, que reemplazó a una teoría más antigua que atribuía enfermedades a causas ambientales. En 1876, el científico alemán Robert Koch (1843-1910), que estaba estudiando el ántrax, una enfermedad de las ovejas y el ganado, demostró que enfermedades específicas eran causadas por patógenos específicos (los agentes, como bacterias o virus, que causan enfermedades), y en 1879 Pasteur descubrió que podía usar los bacilos (bacterias en forma de varilla) que causaban diversas enfermedades para vacunar a las personas contra ellas, generalizándose a partir del descubrimiento de la vacuna contra la viruela por el médico británico Edward Jenner (1749-1823) a fines del siglo XVIII. Durante las décadas de 1880 y 1890, los científicos identificaron los patógenos responsables de muchas enfermedades, como el cólera, la difteria, el tétanos, la tuberculosis y la fiebre tifoidea.

Tecnología Medica. Los descubrimientos que llevaron a la bacteriología moderna se basaron en una serie de innovaciones tecnológicas. El primero fue el desarrollo en las décadas de 1860 y 1870 de tinciones de anilina, tintes que se podían aplicar a cultivos de bacterias para hacerlas visibles al microscopio. El segundo fue la introducción de microscopios que podían producir imágenes de bacterias con gran aumento sin distorsión. Todos los descubrimientos de Koch durante la década de 1880 dependieron del desarrollo de lentes de inmersión en aceite.

Vacunas. En 1882, Koch identificó el bacilo de la tuberculosis y ocho años después desarrolló la tuberculina, una vacuna que resultó más o menos ineficaz. Una vez que se reconoció que la tuberculosis era una enfermedad transmisible, fue posible adoptar métodos de salud pública para combatirla, como desinfectar los hogares de los afectados y aislarlos en sanatorios. La difteria representó un problema más complejo porque sus síntomas se superpusieron con los de otras enfermedades comunes. Uno de los asistentes de Koch aisló el bacilo de la difteria en 1884, pero la enfermedad no se comprendió completamente hasta la década siguiente. Una investigación de 5,611 casos sospechosos notificados en la ciudad de Nueva York durante 1893-1894 reveló que solo el 60 por ciento eran realmente difteria. A mediados de la década de 1890 se había desarrollado una antitoxina, lo que convirtió a la difteria en la primera de las enfermedades epidémicas en ser completamente estudiada y luego prevenida con una vacuna. Como resultado, la tasa de mortalidad por difteria en Illinois, un estado con registros médicos muy precisos, se redujo de 113 por 100,000 en 1886 a 22 por 100,000 en 1902. Más que cualquier otro evento, el éxito de la antitoxina diftérica es responsable de iniciar una fase de la "bacteriomanía" en la medicina estadounidense.

Fuente

William G. Rothstein, Médicos estadounidenses en el siglo XIX (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1972).