José eloy alfaro

José Eloy Alfaro (1842-1912) fue un líder revolucionario y presidente ecuatoriano. Es el gran héroe de los radicales ecuatorianos.

José Eloy Alfaro nació el 25 de junio de 1842 en Montecristi en la provincia costera de Manabí. Su padre, Manuel Alfaro, era un español que llegó al pueblo como comprador de sombreros de paja y se instaló a vivir con Natividad Delgado, una niña de ascendencia mixta blanca, india y africana. Tuvieron ocho hijos y su matrimonio de hecho se legalizó mediante una boda por la iglesia en 1863.

Eloy Alfaro tenía 22 años cuando inició su carrera revolucionaria haciendo prisionero al gobernador de la provincia. Desde entonces hasta 1889, estuvo constantemente comprometido en esfuerzos para subvertir los sucesivos gobiernos de Ecuador, ya sea como líder guerrillero independiente, como oficial en un movimiento revolucionario más grande o como patrocinador de otros revolucionarios. Sus negocios originalmente exitosos en Panamá y su matrimonio allí con Doña Ana Paredes y Arosemena le dieron los medios económicos para realizar estas actividades. Aunque invariablemente fracasó, su actividad constante lo llevó a ser reconocido por los liberales como general, y su prestigio aumentó aún más como resultado de contactos con destacados revolucionarios liberales de otros países.

En 1895, la coalición de moderados y conservadores extremos en el poder en Ecuador se dividió, y los conservadores se rebelaron. Los liberales aprovecharon la oportunidad y se levantaron en la ciudad costera de Guayaquil. A falta de un líder militar con suficiente prestigio, se acordaron de Alfaro y lo llamaron. El Viejo Luchador, como se le conocía, marchó con su ejército sobre Quito y pronto estableció su autoridad sobre el país.

Alfaro ocupó la presidencia desde septiembre de 1895 hasta enero de 1901. Su sucesor, el general Leónidas Plaza, había sido su primera opción para el cargo, pero en el último momento presionó para que Plaza se retirara. Alfaro no tuvo éxito y las relaciones entre los dos hombres se mantuvieron frías. Cuando, en 1905, Plaza entregó la presidencia a su propio candidato, Lizardo García, Alfaro derrocó al nuevo presidente en 4 meses y el 17 de enero de 1906 asumió él mismo ese cargo.

Alfaro permaneció como presidente hasta el 11 de agosto de 1911, cuando fue derrocado por negarse a entregar la presidencia a su sucesor legalmente elegido, nuevamente elegido originalmente por él mismo, Emilio Estrada. Alfaro y sus seguidores fueron enviados al exilio. Pero a los 4 meses murió el presidente Estrada, y Alfaro regresó de inmediato a Guayaquil para lanzar una revuelta contra el gobierno provisional, que fue favorable al general Plaza. Su intento fracasó y Alfaro fue capturado con sus seguidores más importantes y enviado a Quito. El día de su llegada, el 28 de enero de 1912, fueron linchados por una turba que irrumpió en la prisión.

Alfaro no se merecía la forma en que murió, pero ciertamente había estado cortejando una muerte violenta. Con la excepción de sus años en la presidencia, había sido una amenaza para la estabilidad política de su país durante 50 años. Como presidente, condonó y en ocasiones incluso ordenó asesinatos políticos. Bajo su mando, el militarismo rapaz se convirtió en la maldición del país y se institucionalizó el fraude electoral y el nepotismo. Siguió una política exterior torpe. El aspecto esencial de sus reformas fue la separación de Iglesia y Estado, de ninguna manera una bendición sin mezcla en el caso de Ecuador. Consiguió reducir la influencia política de los grandes terratenientes del altiplano central, aunque a costa de fortalecer el poder de la oligarquía costera. Quizás el mayor logro de sus 11 años como presidente fue la finalización del ferrocarril que une Guayaquil con Quito, gracias a los esfuerzos de Archer Harman, un empresario de Estados Unidos.

Otras lecturas

Hay varias buenas biografías de Alfaro en español. En inglés, Emeterio S. Santovenia, Eloy Alfaro (trad. 1935), es un trabajo sesgado y acrítico. Los estudios de antecedentes que discuten Alfaro incluyen a John Edwin Fagg, América Latina: una historia general (1963; 2a ed. 1969), y Edwin E. Erickson y otros, Manual de Área para Ecuador (1966). □