Introducción a las condiciones laborales y laborales

La Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, artículo 23, afirma que todas las personas tienen derecho a trabajar. Las personas tienen derecho a elegir un campo de trabajo, a recibir una compensación justa y equitativa por sus servicios y a trabajar en condiciones seguras. Todos los trabajadores de una organización tienen derecho a igual salario por trabajo igual. La Declaración Universal proclama además que los trabajadores tienen derecho a organizarse en sindicatos representativos.

En todo el mundo, todos los principios del artículo 23 aún no se han cumplido. Los talleres clandestinos son tan comunes ahora como lo eran a principios del siglo XX, aunque casi todos se encuentran ahora en países en desarrollo. Las condiciones de trabajo inhumanas y los salarios bajos son demasiado comunes. A muchos trabajadores se les niega el derecho a organizarse, lo que limita su capacidad para protestar contra los salarios y las condiciones laborales injustas. Trabajo infantil (también abordado en Niños y educación) continúa en muchas partes del mundo, a pesar de haber sido ilegalizado hace un siglo en Gran Bretaña y Estados Unidos.

La fábrica no es el único lugar de trabajo propenso a sufrir abusos contra los derechos humanos. Los trabajadores agrícolas de todo el mundo trabajan muchas horas en trabajos físicamente exigentes por un salario bajo. Incluso en las naciones más desarrolladas, los trabajadores agrícolas, muchos de los cuales son trabajadores migrantes o inmigrantes recientes, disfrutan de una fracción de las protecciones legales que se ofrecen a los trabajadores de las fábricas.

El trabajo también se utiliza como forma de castigo. "Cómo Irlanda escondió su propia ropa sucia" cuenta la historia de las infames lavanderías Magdalene de Irlanda. Las lavanderías clandestinas, a menudo dirigidas por la Iglesia Católica local, estaban atendidas por prostitutas y mujeres jóvenes que habían dado a luz fuera del matrimonio. Las niñas a menudo eran abandonadas por sus familias al cuidado de los "asilos" y obligadas a realizar trabajos silenciosos y agotadores. Otro artículo incluido aquí analiza el trabajo penitenciario en los gulags rusos. El trabajo forzoso o el trabajo penitenciario como medio de castigo, especialmente en el siglo XIX y principios del XX, se aborda con más detalle en el capítulo Encarcelamiento.

También se incluyen en este capítulo dos artículos sobre las condiciones laborales en el ejército. Un artículo analiza la negativa a participar en operaciones militares sobre la base de una objeción consciente; otro analiza la política de "stop-loss" del ejército estadounidense emitida en 2005. Estas dos fuentes ilustran las excepciones más comunes al servicio militar voluntario en los Estados Unidos: la primera a través del reclutamiento de soldados potenciales y la segunda mediante la extensión de las obligaciones de servicio soldados.

Finalmente, el artículo "Primer Congreso de Solidaridad" presenta una mirada convincente a la posible influencia política y social de los sindicatos. Solidaridad lideró el movimiento de reforma nacionalista y prodemocrático de Polonia en las décadas de 1980 y 1990. El sindicato convertido en partido político aceleró el colapso del Telón de Acero (la red de naciones satélites comunistas de la Unión Soviética en Europa del Este) y dirigió el primer gobierno polaco democrático e independiente en la era postsoviética.