Harriet Hardy

Harriet Hardy (1905-1993) identificó la beriliosis, una enfermedad respiratoria a menudo fatal, lo que la convirtió en una de las principales autoridades del mundo en el campo de la medicina ocupacional.

Harriet Hardy tenía la intención de ser una simple médico de cabecera, pero acontecimientos fortuitos cambiaron ese plan. A través de la investigación de una enfermedad respiratoria que era común entre los trabajadores de una fábrica en dos ciudades de Massachusetts, descubrió la beriliosis, una enfermedad respiratoria a menudo fatal, un descubrimiento que la llevó a convertirse en una de las principales autoridades del mundo en el campo de la medicina ocupacional. A lo largo de su dilatada carrera luchó contra numerosas enfermedades provocadas por sustancias peligrosas a las que están expuestos los trabajadores, entre ellas la silicosis y la asbestosis.

Harriet Louise Hardy, nacida el 23 de septiembre de 1905 en Arlington, Massachusetts, marcó desde el principio su camino hacia la carrera de medicina. En 1928 se graduó de Wellesley College y cuatro años más tarde obtuvo su doctorado en medicina en la Universidad de Cornell. Después de hacer una pasantía y pasar su residencia en el Hospital General de Filadelfia, comenzó su práctica en Northfield Seminary en Massachusetts como doctora en una escuela. Esta sencilla práctica, sin embargo, no duró mucho, y en 1939 había aceptado un puesto como doctora universitaria y directora de educación sanitaria en el Radcliffe College de Cambridge. Fue aquí, mientras investigaba los campos de la salud y el estado físico de la mujer, donde los intereses de Hardy se expandieron para incluir enfermedades industriales.

A principios de la década de 1940, Hardy inició una colaboración con Joseph Aubt para estudiar los efectos del envenenamiento por plomo. Al igual que Alice Hamilton y otros patólogos pioneros de la época, Hardy comenzó a reconocer los peligros inherentes a la fábrica moderna, ya que los trabajadores entraban en contacto con todo tipo de sustancias tóxicas. Pronto llegó la noticia de una extraña enfermedad respiratoria entre los trabajadores de las fábricas de lámparas fluorescentes de Sylvania y General Electric en las cercanías de Lynn y Salem, Massachusetts. Todos los pacientes se quejaron de dificultad para respirar, tos y pérdida de peso; en algunos casos, la enfermedad fue fatal. Hardy y sus colegas estaban inicialmente desconcertados sobre la causa de la enfermedad, pero a Hardy se le ocurrió que la enfermedad tenía que estar relacionada ocupacionalmente. Refiriéndose a la investigación de Europa y Rusia, Hardy finalmente encontró la conexión con el berilio; un metal ligero utilizado en la fabricación de lámparas fluorescentes, el polvo o el vapor de berilio pueden ser fácilmente inhalados por los trabajadores de la fábrica. Hardy demostró que este brote era de hecho beriliosis, una condición cuyos síntomas a veces no se manifiestan hasta 20 años después de la exposición al polvo de berilio. Posteriormente, Hardy se convirtió en un experto en envenenamiento por berilio, escribiendo artículos que educaron y alertaron a la comunidad médica sobre sus peligros. También estableció un registro de casos de beriliosis en el Hospital General de Massachusetts (donde había formado parte del personal desde 1940); este registro sirvió posteriormente como modelo para el seguimiento de otros trastornos relacionados con la ocupación.

Hardy estableció una clínica de medicina ocupacional en el Hospital General de Massachusetts en 1947, dirigiéndola durante los siguientes 24 años. Continuó explorando las propiedades productoras de enfermedades de las sustancias relacionadas con el trabajo, y en 1954 fue uno de los primeros científicos en identificar un vínculo entre el amianto y el cáncer. Hardy también estaba preocupado por los efectos de la radiación en el cuerpo humano; trabajó con la Comisión de Energía Atómica en Los Alamos, Nuevo México, para estudiar el envenenamiento por radiación, haciendo una serie de sugerencias para mejorar las condiciones de trabajo en las plantas de energía nuclear. En 1949 se asoció con Hamilton para escribir la segunda edición de Industrial Toxicology, que se ha convertido en un texto estándar sobre el tema. Otras áreas de investigación e investigación de Hardy incluyeron el envenenamiento por mercurio y los tratamientos para el envenenamiento por plomo. También investigó los efectos nocivos del benceno y, como resultado de sus hallazgos, la concentración más alta permisible del hidrocarburo utilizado en la industria se redujo en un cincuenta por ciento.

En 1955 fue nombrada Mujer del Año por la Asociación Estadounidense de Mujeres Médicas. Hardy, una crítica abierta y enérgica del cambio, fue nombrada profesora clínica en la Escuela de Medicina de Harvard en 1971, y durante el curso de su larga carrera fue autora de más de 100 artículos científicos. Murió de un cáncer del sistema inmunológico, linfoma, el 13 de octubre de 1993 en el Hospital General de Massachusetts.

Otras lecturas

Enfoque de la Escuela de Medicina de Harvard, 21 de octubre de 1993, pág. 9.

Revista de la Asociación Estadounidense de Mujeres Médicas, Noviembre de 1955, pág. 402.

New York Times 15 de octubre de 1993, pág. B10. □