Grajales cuello, mariana

12 de junio de 1815
27 de noviembre.

Mariana Grajales Cuello es una figura legendaria en Cuba. Nació como mujer libre de color en 1815 en la oriental ciudad de Santiago de Cuba, hija de emigrados de Santo Domingo, y murió en 1893 exiliada en Kingston, Jamaica. Es mejor conocida como la "madre gloriosa de los Maceos", el más famoso de los cuales fue su hijo, el general Antonio Maceo (1845-1896), y gran parte de lo que se sabe de ella se filtra a través de él. Ella misma no dejó documentos escritos y, en contraste con los voluminosos relatos de su hijo, se ha escrito relativamente poco sobre ella. Sin embargo, era una mujer extraordinaria por derecho propio.

Mientras que las mujeres libres de color a menudo fueron retratadas estereotipadamente en tiempos de esclavitud como un grupo de amortiguamiento, como incondicionales matriarcales morales de familias en ascenso, o como sensuales y licenciosas, Grajales se negó a comprometerse a sí misma oa su familia. Renunció a un puesto establecido con tres pequeñas granjas y una casa en Santiago de Cuba, no por razones económicas, sino para luchar contra la esclavitud y el colonialismo español y para perseguir una visión de una Cuba libre política y racialmente.

Las personas de color libres eran numéricamente fuertes en el este de Cuba del siglo XIX, y eran el único grupo racial en el que las mujeres superaban en número a los hombres, ya que las poblaciones de colonos blancos hispanos y esclavos africanos eran predominantemente masculinas. En la sociedad más racialmente fluida de Santiago de Cuba, los años de formación de Grajales transcurrieron entre personas libres de color de alguna propiedad. Sin embargo, vieron una relativa erosión de su posición con la rápida expansión del azúcar y la esclavitud y un creciente "miedo al negro" por parte de la clase de los plantadores blancos.

En estos tiempos convulsos, Grajales crió trece hijos, cuatro de su primer marido Fructuoso Regueiferos, fallecido en 1840, y nueve de Marcos Maceo (1808-1869), con quien convivió a partir de 1843 y con quien contrajo matrimonio tras la muerte de su primera esposa. Ella y su familia fueron catapultados al corazón de las luchas cubanas de fines del siglo XIX. Fueron necesarios treinta años de guerra intermitente (1868-1878, 1879-1880 y 1895-1898) para romper el régimen esclavista (la emancipación se hizo inevitable en 1886) y lograr la independencia de España (en 1898, aunque esto marcó el comienzo del primer ejército estadounidense ocupación de 1898 a 1902). La guerra estalló en la parte oriental del país menos rica, más criolla y de color libre y culminó con una invasión de la parte occidental, dirigida por Maceo. Aunque perseguida por temores raciales, la lucha unió a las razas, y para muchos el antiguo régimen era tanto un anatema social (es decir, racial) como político.

Memoirs and campaign diaries of the first war of Cuban independence (1868–1878) testify to how Grajales (with her daughters Baldomera and Dominga) and Maceo's wife María Cabrales, with whom Grajales maintained a close relationship, ran base camps, tending the wounded and seeing to the provision of food and clothing. When Marcos Maceo died in battle in 1869 and Antonio Maceo was wounded, Grajales sent a younger son off to fight. In 1878, after heading the Baraguá Protest against capitulation to Spain under the Zanjón Truce, Antonio Maceo agreed to leave Cuba with his family only when he had been entrusted by the revolutionary government to muster support for the cause among Cuban communities abroad. The family was given a Spanish amnesty and escort to sail from Santiago to Kingston, Jamaica. From 1878 until his return to Cuba to fight (and die) in the 1895–1898 war, Antonio Maceo was in and out of Jamaica, but Grajales was to remain there, part of a Cuban émigré community organizing for the renewed independence effort. When she died there in 1893, she was buried in St. Andrews Roman Catholic Cemetery. Thirty years later, in 1923, her remains were ceremonially exhumed and returned to Cuba, where they were laid to rest, alongside others of her family, in Santiago's Santa Efigenia Cemetery.

Una de las varias estatuas a su memoria en Cuba fue erigida en 1937 en la ciudad capital de La Habana. La representa con su hijo pequeño, su brazo apuntando a la distancia, y lleva la inscripción: "A Mariana Grajales, Madre de los Maceos. El pueblo de Cuba". En 1957 fue declarada "madre oficial de Cuba", aunque fue retratada como una madre católica y marianista, y por lo tanto fue blanqueada en el proceso. Después de la revolución de 1959, fue reverenciada como la madre líder revolucionaria, desafiante y heroica, cuya lealtad era a causas más allá de su propia imagen y la de su esposo, padre o hijo. También se le otorgó el debido reconocimiento a su color. Para muchos afrocubanos, Grajales simboliza el poder espiritual de las mujeres de color para liderar y comulgar con el orishas (espíritus) para corregir el desequilibrio mediante el ritual y la acción. Exhortar a otros a matar y morir por una causa se considera que está dentro del poder y el derecho de una fuerte mujer guerrera nutricia, y una figura así puede resonar en la historia para adquirir proporciones míticas.

Véase también Latin America and the Caribbean; Maceo, Antonio

Bibliografía

La Mujer Cubana en los Cien Años de Lucha, 1868–1968. Havana, Cuba: Instituto del Libro, 1969.

Portuondo, Olga. "El padre de Antonio Maceo: ¿Venezolano?" Del Caribe 19 (1992).

Sarabia, Nydia. Historia de una Familia Mambisa: Mariana Grajales. Havana, Cuba: Editorial Orbe, 1975.

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Stubbs, Jean. "Race, Gender, and National Identity in Nineteenth-Century Cuba: Mariana Grajales Cuello and the Revolutionary Free Browns of Cuba." In Negros, mestizos y la formación de la identidad nacional en la América Latina del siglo XIX, editado por Nancy Naro. Londres: ILAS / Palgrave, 2003.

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