Ernst ingmar bergman

Las obras del director de cine y teatro sueco Ingmar Bergman (nacido en 1918) están marcadas por la intelectualidad, la especulación metafísica y el contenido simbólico y alegórico.

Ingmar Bergman nació el 14 de julio de 1918 en Uppsala, Suecia, hijo de un ministro luterano. Asistió a la Universidad de Estocolmo, donde se convirtió en un miembro activo del grupo de estudiantes de teatro. En 1942, tras una brillante producción de Macbeth, el aspirante a director fue nombrado miembro de la Ópera Real de Suecia. En los años siguientes, dividió su talento en partes iguales entre los esfuerzos teatrales y cinematográficos.

En 1945 Bergman dirigió su primera película, Crisis, la historia de una infeliz historia de amor que termina en suicidio. Varias películas siguieron en estrecha sucesión, pero en 1956 con El séptimo sello Bergman alcanzó el pináculo de la aclamación crítica y popular. El séptimo sello es una obra de moralidad medieval sobre un caballero moribundo que, buscando aplacar sus dudas religiosas y desentrañar el misterio del universo, desafía a la Muerte a una partida de ajedrez. Incluso los críticos de Bergman admiten que esta película tiene audacia visual y un gran poder dramático.

Un año después, Bergman dirigió Fresas silvestres, una obra brillantemente integrada concebida en términos cinematográficos más que literarios o dramáticos. Un estudio conmovedor del abismo entre la juventud y la vejez, el esfuerzo proyecta un lirismo triste y un cálido resplandor chejoviano. Con su próxima película, El Mago (1959), Bergman volvió a su uso anterior del simbolismo. Es la historia de un grupo de magos errantes y sus encuentros con espíritus de otro mundo. La virgen primavera una segunda incursión en el medio medieval, seguida en 1960, así como varias obras menores.

En 1961, Bergman se embarcó en su ambiciosa trilogía, comenzando con A través de un cristal oscuro un estudio intenso, casi histérico, de la violencia familiar. La segunda contribución, Luz de invierno (1962), presenta el vacío que sigue a la pérdida de la fe; mientras que la porción final, el Silencio (1963), explora con imágenes surrealistas el dilema de la insuficiencia verbal y el consiguiente terror de la falta de comunicación. La trilogía se ocupa del problema de la ausencia de Dios más que de Su presencia ilusoria y de la angustia que surge del aislamiento personal más que del enigma de la existencia humana misma, y ​​presenta la visión del mundo cada vez más compleja de Bergman.

Esta sofisticación también es evidente en la lucidez fríamente poética y la ambigüedad psicológica de Persona (1966). Esta obra maestra habla de una extraña relación entre una joven actriz que ha caído en un silencio catatónico y la locuaz enfermera que la cuida. La película ofrece una visión fascinante de los oscuros recovecos de la identidad humana y las agonías de la confrontación personal. La hora del lobo (1968), sobre un artista que es perseguido por espectros, marca lo que algunos sienten es un lamentable regreso al uso anterior del misticismo por parte de Bergman. Vergüenza (1968), un análisis de la degeneración inducida por la guerra, es tan refinado estilísticamente como Persona pero carece de la resonancia interior oblicua y ricamente texturizada de esa película.

Debido a problemas fiscales, Bergman pasó gran parte de la década de 1970 en el extranjero y produjo trabajos para televisión en Noruega, Alemania y Suecia. Sus principales películas teatrales de este período incluyen Gritos y susurros (1971) y Sonata de otoño (1978). Muy apreciados entre el trabajo televisivo son Escenas de un matrimonio (1973) y La flauta mágica del mismo año.

En 1982, Bergman estrenó una de sus películas más autobiográficas, la ricamente detallada Fanny y Alexander. Anunciada como su última película, reúne muchos temas diferentes de sus trabajos anteriores y es un poderoso resumen de su vida y carrera. Es una de sus películas más accesibles y posiblemente la mejor.

Como Fanny y Alexander Bergman ha publicado una autobiografía, La linterna magica (1988); y una novela, Mejores intenciones (1989); además de continuar escribiendo y dirigiendo para la televisión y el teatro suecos. Mejores intenciones fue producido, a partir del guión de Bergman, para la televisión sueca en 1991.

La reputación de Bergman ha disminuido, un poco, en los últimos años, pero todavía se le considera uno de los grandes directores y sus películas siguen estando entre las más reconocidas del mundo. Muchos directores estadounidenses de renombre, como Woody Allen, han rendido homenaje a Bergman en sus propias películas.

Otras lecturas

El estudio cronológico más completo de la carrera cinematográfica de Bergman se encuentra en Peter Cowie, Cine sueco (1966). Para análisis inteligentes de varias películas, ver Pauline Kael, Lo perdí en el cine (1965) Kiss Kiss Bang Bang (1968), y 5000 noches de cine (1982, ampliado 1991); Stanley Kauffmann, Un mundo en el cine (1966); Juan Simón, Proyecciones privadas (1967); Dwight Macdonald, Dwight Macdonald en las películas (1969); y Susan Sontag, Estilos de la voluntad radical (1969). □