Egipcíaca, rosa

1718
1765

Rosa Egipcíaca da Vera Cruz es sin duda la mujer negra africana del siglo XVIII sobre cuya vida existen más detalles y escritos documentales: en África, en la diáspora afroamericana y en Brasil. Fue la primera mujer afrobrasileña que escribió un libro, del cual quedan algunas copias manuscritas, y sobreviven dos docenas de sus cartas. Fue considerada en ese momento como "la santa más santa del cielo", a quien blancos, mestizos y negros, incluida toda la familia de su maestro y respetables sacerdotes católicos, adoraban de rodillas, besando sus pies, venerando sus reliquias y llamando ella "la Flor de Río de Janeiro". Rosa fundó un convento para exprostitutas, la mayoría de mujeres negras y mestizas, cuya capilla, aunque remodelada, permanece hasta el día de hoy en el mismo lugar en el centro de Río. Fue encarcelada por la Inquisición de Lisboa bajo el cargo de falsa santa.

Rosa Egipcíaca nació en la Nación Koura ("Courana"), en la Costa de Mina, cerca de donde se encuentra hoy Lagos en Nigeria. Llegó a Río de Janeiro en un barco de esclavos en 1725 a los seis años. A los doce años fue abusada sexualmente por su amo y vendida a la Capitanía de Minas Gerais, ganándose la vida como prostituta en la aldea de Inficcionado hasta los veintinueve, cuando comenzó a tener visiones sobrenaturales y fue exorcizada por un viejo sacerdote católico portugués. Examinada por un grupo de teólogos, fue acusada de brujería y brutalmente azotada en la picota en Vila de Mariana, tras lo cual el lado derecho de su cuerpo quedó paralizado por el resto de su vida. Huyó con su sacerdote guardián a Río de Janeiro, donde comenzó a recibir guía espiritual de los franciscanos, quienes creyeron en sus visiones y alentaron sus virtudes cristianas en su deseo de tener un modelo negro de santidad para los esclavos brasileños.

Rosa Egipcíaca aprendió a leer y escribió 250 páginas de un libro titulado Sagrada Teología del Amor de Dios Resplandeciente Luz de las almas peregrinas, en la que decía que el niño Jesús venía todos los días a alimentarse de su pecho y, en agradecimiento, le peinaba; que el Señor había cambiado su corazón por el de ella, y que Jesús, transubstanciado, estaba en su seno; que había muerto y había sido resucitada; que María fue la madre de la misericordia y que ella, Rosa Egipcíaca, fue la madre de la justicia, de cuya voluntad dependía que las almas fueran al cielo o al infierno; y que ella era la esposa de la Santísima Trinidad, la nueva redentora del mundo. En 1754 fundó el Convento de Nuestra Señora del Parto, donde numerosos devotos la veneraron como la santa más santa del cielo. Profetizó que habría un nuevo diluvio y que su convento se convertiría en un arca de salvación que llevaría a sus discípulos a Portugal, donde se casaría con el misterioso rey Dom Sebastião y daría a luz a un redentor de la humanidad. Arrestada por la Inquisición, pasó varios años en las cárceles de Lisboa, donde siempre mantuvo que sus visiones eran ciertas. No fue condenada a morir en llamas, pero se desconoce cómo terminó su vida.

Rosa Egipcíaca da Vera Cruz es la mujer afrobrasileña que mejor tipifica la diversidad y la fuerza del sincretismo afrobrasileño católico. Todos los detalles de su vida se encuentran en tres documentos conservados en la Torre do Tombo, el archivo nacional portugués en Lisboa, y publicados en Luiz Mott's Rosa Egipcíaca: una santa africana en Brasil (1993).

Véase también Catolicismo en las Américas

Bibliografía

Mott, Luiz RB Rosa Egipcíaca: una santa africana en Brasil (Rosa Egipcíaca: Una santa africana en Brasil). Río de Janeiro: Bertrand, 1993.

luiz mott (2005)