Efecto de ondulación

Cuando alguien deja caer una piedra en un estanque de agua quieta, el agua se mueve en ondas por todo el estanque. Un efecto dominó similar ocurre en economía. Las ondas económicas pueden ser grandes o pequeñas, y las más importantes tienen un impacto internacional. En 1998, cuando varias de las economías de Asia colapsaron, principalmente Japón, los efectos llegaron a Estados Unidos tanto de manera positiva como negativa. El efecto dominó negativo del colapso de las economías asiáticas fue una fuerte reducción de la demanda asiática de bienes producidos en Estados Unidos debido a la repentina falta de ingresos disponibles. Un área donde se hizo sentir la reducción de la demanda asiática fue en el sudeste de Estados Unidos, donde las industrias textiles y de confección se debilitaron a medida que cayeron las ventas en el extranjero y se intensificó la competencia extranjera. La industria automotriz estadounidense también se vio afectada porque un aumento en la demanda asiática de automóviles más baratos hizo que los consumidores asiáticos volvieran a comprar vehículos más baratos fabricados en Japón en lugar de las importaciones estadounidenses, a menudo más caras.

El efecto dominó en la economía también puede tener un lado positivo. El colapso de las economías asiáticas provocó una fuga de inversiones en la región. Los inversores sacaron su dinero de los ahora inestables mercados asiáticos y volvieron al mercado estadounidense más estable. Con esta mayor inversión en Estados Unidos, las tasas de interés en el país bajaron. Debido al declive asiático en 1998, Estados Unidos experimentó un fuerte repunte de los bonos y una caída en las tasas de interés a largo plazo, incluidas las hipotecarias. Muchos propietarios aprovecharon la disminución de las tasas hipotecarias y refinanciaron sus casas por un pago mensual más bajo.

El efecto dominó, que se produce a diario de muchas formas pequeñas en todas las economías del mundo, crea efectos positivos y negativos que son en gran parte imprevisibles. A medida que aumenta el comercio mundial y las naciones trabajan más estrechamente, aumenta la intensidad del efecto dominó. Los problemas financieros de Asia en 1998 se limitaron a las intervenciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que mantuvieron el colapso contenido en Asia. Sin esta intervención, los efectos dominó negativos podrían haber causado más estragos en América Latina, donde Brasil era vulnerable, y en Europa del Este, creando una crisis mucho más profunda para la economía estadounidense.