Dreke, vector

Marzo

Víctor Dreke Cruz es uno de los héroes de la historia africana de Cuba. Nacido en 1937 en el seno de una familia de clase trabajadora en la localidad de Sagua la Grande en la provincia cubana de Villa Clara, se unió a la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1958), alcanzando el rango de capitán (el segundo rango más alto, inmediatamente debajo del comandante) en el ejército rebelde de Fidel Castro. Después de que Castro asumió el poder en enero de 1959, Dreke sirvió en la fuerza antiguerrilla de élite del país. En diciembre de 1962, a los veinticinco años, fue ascendido al rango de comandante.

En abril de 1965, Dreke salió de La Habana en misión secreta. El interés de Cuba por el África subsahariana se había acelerado a fines de 1964. Este fue el momento de la gran ilusión, cuando los cubanos (y muchos otros) creían que la revolución llamaba a África. Las guerrillas estaban luchando contra los portugueses en Angola, Guinea-Bissau y Mozambique, mientras que en Congo Brazzaville un nuevo gobierno proclamaba en voz alta sus simpatías revolucionarias. Sobre todo, en Congo Leopoldville (República Democrática del Congo), una revuelta armada se había extendido a una velocidad asombrosa, amenazando la supervivencia del corrupto régimen pro-estadounidense que los presidentes Dwight Eisenhower y John F. Kennedy habían puesto en marcha laboriosamente. Para salvar al régimen congoleño, la administración Lyndon Johnson reunió un ejército de mil mercenarios blancos en una importante operación encubierta que provocó una ola de repulsión incluso entre los líderes africanos amigos de Estados Unidos. Los cubanos vieron el conflicto como algo más que un problema africano; como dijo el Che Guevara, "Nuestra opinión era que la situación en el Congo era un problema que preocupaba a toda la humanidad" (Guevara, p. 41).

A pedido de los rebeldes congoleños, Castro accedió a enviar un grupo de instructores militares. (El enfoque cubano de la guerra de guerrillas requería que los instructores lucharan con sus estudiantes). El Che Guevara encabezaba la columna y Dreke era su segundo al mando. Pero África central no estaba preparada para la revolución. Cuando los cubanos llegaron al Congo, los mercenarios habían roto la determinación de los rebeldes. La historia de la columna del Che no es una de grandes batallas, sino de 120 personas empujadas a una situación imposible en un mundo totalmente ajeno, que conservaron su humanidad hasta el final. Guevara solo pudo presidir la agonía de la rebelión hasta que el colapso de los rebeldes no le dejó más remedio que retirarse en noviembre de 1965. Unas semanas después, en un documento secreto en el que evaluó a cada uno de los hombres que habían servido a sus órdenes en el En la columna, el Che honró a Dreke con inusuales elogios: "Fue, durante toda nuestra estadía, uno de los pilares en los que confié", escribió. "La única razón por la que no recomiendo que lo asciendan es que ya tiene el rango más alto" (Gleijeses, p. 88).

Después de regresar del Congo, Dreke dirigió la oficina que capacitaba a los cubanos que iban en misiones militares al exterior y a los extranjeros que llegaban a Cuba para recibir instrucción en la guerra de guerrillas. En 1967 partió en una segunda misión africana. Para entonces, el principal foco de atención de La Habana en África era Guinea-Bissau, donde los rebeldes luchaban por la independencia de Portugal. Fueron "el movimiento de liberación más exitoso de África", según los informes del Departamento de Estado de Estados Unidos (Gleijeses, p. 185). Hasta que la colonia ganó su independencia en 1974, los instructores cubanos ayudaron a operar las armas más sofisticadas de los rebeldes, planearon la estrategia militar y llevaron a cabo operaciones militares en el terreno. Su contribución fue, en palabras de Nino, el alto comandante rebelde, "de suma importancia". Dreke encabezó la misión militar cubana en Guinea-Bissau en 1967-1968 con gran distinción y dejó una impresión duradera en los hombres que sirvieron con él, tanto cubanos como guineanos. "Dreke siempre ha sido un modelo a seguir", recordó un voluntario cubano, "muy simple, muy austero". Era, dijo Nino, "un líder excepcional" (Gleijeses, págs. 191, 196).

Después de regresar a Cuba, Dreke ocupó varios altos cargos en el ejército, mientras que también se licenció en derecho en 1981. Después de retirarse del ejército en 1990, trabajó en África para dos corporaciones gubernamentales cubanas involucradas en el comercio y la construcción, y fue nombrado embajador en la República de Guinea Ecuatorial en 2003.

Véase también Relaciones Internacionales del Caribe Anglófono; Política

Bibliografía

Anderson, Jon Lee. Che Guevara: una vida revolucionaria. Nueva York: Grove Press, 1997.

Dreke, Víctor. Del Escambray al Congo: En el torbellino de la Revolución Cubana. Nueva York: Pathfinder, 2002.

Gálvez, William. El sueño africano del Che. Qué sucedió en la guerrilla congolesa? Havana: Casa de las Américas, 1997.

Gleijeses, Piero. Misiones en conflicto: La Habana, Washington y África, 1959-1976. Chapel Hill: Prensa de la Universidad de Carolina del Norte, 2002.

Guevara, Ernesto. Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo, editado por Aleyda March. Barcelona: Grijalbo, 1999.

piero gleijeses (2005)