Disturbios de Haymarket Square

El motín de Haymarket Square fue un enfrentamiento sangriento entre la policía de Chicago y los trabajadores que protestaban. La represión estatal que siguió a su paso dejó una huella permanente en la política estadounidense e internacional. El 4 de mayo de 1886, un grupo de trabajadores se reunió en Haymarket Square en Chicago para protestar por un ataque policial anterior a los trabajadores que había dejado seis muertos. La ciudad había sido recientemente el centro de una encarnizada lucha nacional por el derecho de los trabajadores a una jornada laboral de ocho horas.

Aproximadamente tres mil trabajadores asistieron a la protesta de Haymarket. El alcalde de Chicago, Carter Harrison (1825-1893), asistió a la reunión e informó a los oficiales de policía que la audiencia y los oradores eran pacíficos. El alcalde y la mayoría de los trabajadores se fueron a las 10:20 pm, cuando empezó a llover. Sólo quedaban 500 trabajadores cuando llegaron 180 policías de Chicago para disolver la reunión. Un policía que había estado en conflicto político con el alcalde ordenó la evacuación inmediata de la plaza pública.

Justo después de que se gritó el comando de evacuación, se arrojó una bomba de dinamita en medio de la policía. Nunca se ha determinado si la bomba fue lanzada por un agente provocador o por un trabajador. La policía respondió con disparos indiscriminados, matando tanto a agentes de policía como a trabajadores en la plaza. Por la mañana, casi todas las muertes en Haymarket Square habían sido atribuidas a líderes sindicales. Esta fue la historia reportada por los principales periódicos, tanto a nivel local como nacional, y fue la conclusión a la que llegaron inmediatamente los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley.

Aunque no hubo evidencia que los vincule con el crimen, ocho prominentes líderes sindicales y anarquistas fueron arrestados y juzgados por asesinato. El juez instruyó al jurado que la evidencia que los vinculaba con las muertes en Haymarket Square no era necesaria para la condena. Después de un juicio descaradamente sesgado, siete de los hombres fueron declarados culpables y condenados a muerte. Cuatro hombres, Albert Parsons, August Spies, George Engel y Adolph Fischer, fueron ahorcados el 11 de noviembre de 1887, fecha que se conmemora mucho después como el Viernes Negro. Los medios dominantes de la época retrataron el juicio, el veredicto y las ejecuciones como triunfos de la ley y el orden.

El impacto de la revuelta de Haymarket Square, tanto en el movimiento obrero como en la política estadounidense, fue duradero. A corto plazo, el incidente de Haymarket, después de la interpretación de los medios, provocó el primer susto rojo en Estados Unidos. La policía local de Chicago prohibió las reuniones públicas y atacó a los líderes sindicales, anarquistas y socialistas. El hecho de que cuatro hombres hubieran sido ejecutados por la expresión pública de ideas controvertidas tuvo un efecto negativo en todos estos grupos. A nivel nacional, hubo una represión coordinada más amplia de esos grupos. Se culpó a Haymarket de destruir a los Caballeros del Trabajo, entonces el sindicato laboral más grande e inclusivo de Estados Unidos.

Sin embargo, a largo plazo, el impacto en Estados Unidos e internacionalmente fue más positivo. La narrativa de Haymarket dramatizó lo que llegó a llamarse "la idea de Chicago", que era que los grandes sindicatos podían emprender acciones concertadas para cambiar las condiciones económicas, sociales y políticas. Además, el incidente inspiró directamente las carreras de futuros líderes sindicales, como Bill Haywood (1869–1928) y Emma Goldman (1869–1940). La ejecución de los hombres, que se hicieron conocidos como “los mártires de Chicago”, no solo inspiró a los líderes sindicales a nivel mundial, sino que también llevó a la designación del 1 de mayo como feriado laboral internacional. En resumen, la masacre de Haymarket resonó mucho después como un símbolo perdurable de la era heroica del movimiento obrero.