Berlinguer, enrico (1922-1984)

Político italiano.

El político italiano Enrico Berlinguer nació en Sassari el 25 de mayo de 1922. Se matriculó en la Facultad de Derecho de Sassari en 1940 donde, en 1943, pretendía graduarse con una tesis sobre "Filosofía y Filosofía del Derecho desde Hegel a Croce y Gentile". " En 1943 se unió al Partido Comunista Italiano (PCI). El 7 de enero de 1944 fue arrestado por haber participado en los "disturbios del pan", una manifestación anti-Badoglio probablemente organizada por la sección comunista local (Pietro Badoglio era el jefe del gobierno después de la caída de Mussolini). Permaneció en prisión hasta abril, luego en junio visitó a su padre en Salerno, quien le presentó a Palmiro Togliatti (1893-1964). En 1944 Berlinguer se instaló en Roma, donde comenzó a trabajar como funcionario en el movimiento juvenil del PCI. Después del 25 de abril de 1945 se trasladó a Milán, sede de la Fronte della gioventù (Frente juvenil). Durante más de una década fue un escrupuloso intérprete de la línea Togliatti en organizaciones políticas juveniles.

Cuando el PCI decidió reactivar la FGCI (Federazione Giovanile Comunista Italiana; Asociación de la Juventud Comunista Italiana), Berlinguer fue designado para encabezar su comité ejecutivo, y de 1949 a 1956 ocupó el cargo de secretario general. La FGCI brindó a Berlinguer una excelente experiencia en burocracia política, para la cual estaba idealmente preparado. Su papel como líder del movimiento juvenil y como miembro del comité ejecutivo lo puso en estrecho contacto con Togliatti, cuya línea ideológica seguía meticulosamente. En vísperas del Congreso del Partido (1956), dejó la secretaría de la organización juvenil; asumió el cargo de director del Istituto Centrale di Studi Comunisti (Instituto Central de Estudios Comunistas) y en 1957 fue enviado a Cerdeña como subsecretario regional. En julio de 1958 regresó a Roma y entró en la secretaría nacional y en la oficina de la secretaría bajo la dirección de Liugi Longo (1900-1980), entonces secretario adjunto. En el Noveno Congreso del Partido (febrero de 1960), se convirtió en miembro de pleno derecho del comité ejecutivo y reemplazó a Giorgio Amendola (1907-1980) como coordinador organizativo. Su nombramiento, solicitado por Longo, parece un claro indicador de la línea centrista de Togliatti. El nuevo cargo no estuvo exento de dificultades: el partido experimentaba una pérdida constante de afiliados, aunque su apoyo en las urnas era creciente.

En el Décimo Congreso (1962) Berlinguer fue elegido miembro del comité ejecutivo y de la secretaría y director de la oficina de la secretaría, cargo que ocupó hasta 1966; también se convirtió en jefe de la importante oficina de relaciones exteriores.

Aunque cayó en desgracia con el partido en 1966 por no tomar partido en contra de la izquierda y por ser hostil a la línea oficial del partido, pronto regresó a las altas esferas del PCI, convirtiéndose en subsecretario en 1969. Habiendo resuelto la crisis en partido provocado por la expulsión del grupo "Manifiesto" y por las protestas juveniles (1968-1969), trabajó para mejorar las relaciones con las fuerzas políticas democráticas y fortalecer la independencia del PCI de Moscú, destacando la legitimidad de un " Camino italiano al socialismo ". En 1969, durante la conferencia celebrada en el Kremlin, Berlinguer condenó la invasión de Checoslovaquia por parte de las fuerzas armadas soviéticas y el principio de que solo se podía aceptar un tipo de sociedad comunista, la soviética. En 1972 se convirtió en secretario general de la Nación y propuso "una nueva dirección política": "colaboración entre las grandes corrientes populistas: socialista, comunista, católica". Este proyecto, lanzado en 1973, se conoció como el "Compromiso Histórico".

En un discurso en Moscú (27 de febrero de 1976) Berlinguer definió la estructura del socialismo en Italia y la función histórica de la clase trabajadora como inseparables de un sistema pluralista y democrático. Más llamativas fueron las declaraciones realizadas en junio de ese mismo año en las que Berlinguer reconoció a la Organización del Tratado del Atlántico Norte y declaró que se sentía "más seguro de este lado", refiriéndose a Occidente. Estas posiciones políticas constituyeron los toques finales a la política del eurocomunismo que Berlinguer había iniciado en 1975 con los comunistas franceses y españoles.

El nuevo papel del PCI, unido a las circunstancias inusuales (éxito electoral, crisis económica y terrorismo) en las que surgió, animó a Berlinguer a proponer una estrategia compleja centrada en una política de austeridad, que también englobaba rigor, eficiencia y Justicia social. Al mismo tiempo adelantó el diálogo con Aldo Moro (1916-1978) sobre las perspectivas de una mayor implicación del PCI en la gestión del gobierno, idea que se tradujo en el apoyo parlamentario directo que se le dio a Giulio Andreotti (n. 1919) segundo gabinete de unidad nacional (marzo de 1978). En los meses siguientes Berlinguer fue atacado por los socialistas por motivos ideológicos y por su firmeza al negarse a lidiar con los terroristas durante el secuestro de Moro; con la oposición también de la extrema izquierda debido al Compromiso Histórico, Berlinguer concluyó que una mayor colaboración con el Partido Demócrata Cristiano (DC) fue, después del asesinato de Moro en mayo de 1978, inútil e improductiva.

A pesar de su regreso a la oposición, el PCI sufrió severamente en las elecciones políticas de junio de 1979. En noviembre de 1980 Berlinguer planteó la "cuestión moral" como condición previa para la renovación de la vida política, una línea mantenida en polémicas con la DC pero en en particular con el Partido Socialista (PSI) y con el gobierno encabezado por el líder socialista Bettino Craxi (1934-2000). Durante este mismo período, completó una ruptura definitiva con la URSS acercándose a los comunistas chinos (abril de 1980) y declarando en diciembre de 1981 que el "empuje progresista original" lanzado por la revolución de octubre "se había agotado". La austeridad, la preocupación moral y la posibilidad de una tercera vía definieron el perfil de un político cuyos principios claros y rigurosos contribuyeron a una popularidad que trascendió las fronteras del mundo comunista. Berlinguer falleció el 11 de junio de 1984 de una hemorragia cerebral sufrida durante una reunión para las elecciones europeas. La presencia de enormes multitudes en su funeral el 13 de junio atestiguó su popularidad.