Arqueología industrial

arqueología industrial, un término inventado por el profesor Donald Dudley y utilizado en forma impresa por primera vez por Michael Rix, es el estudio y registro del patrimonio industrial. La conservación en algunos casos puede estar justificada, pero en general, el propósito de los profesionales es iluminar la historia industrial y social mediante el uso de evidencia física. Los historiadores han utilizado ocasionalmente estudios de campo; para el arqueólogo industrial son esenciales. Un estudio interdisciplinario, la arqueología industrial ha atraído a una audiencia popular en Gran Bretaña desde 1960; hay muchas sociedades, grupos y publicaciones periódicas locales y una sociedad nacional, la Asociación de Arqueología Industrial, que publica Industrial Archaeology Review.

Los arqueólogos industriales emplean técnicas utilizadas por otros historiadores, incluida la evaluación de la evidencia proporcionada por documentos, mapas y planos y el uso crítico de fuentes impresas. La evidencia oral también puede ser importante. A estos se suman otros: medir, inspeccionar y fotografiar un sitio para que se pueda producir un registro preciso. En algunas situaciones, la excavación es esencial. Estas últimas técnicas revelan afinidad con la arqueología.

Además de involucrar a más personas en el estudio local de la historia industrial y social como actividad recreativa, la arqueología industrial tiene otros propósitos. El cambio económico ha sido tan rápido que existe un grave riesgo de que las industrias y la artesanía, así como la maquinaria y las plantas, desaparezcan antes de que se haga un registro adecuado, reduciendo así las perspectivas para los historiadores futuros. La escala de las operaciones locales solo puede apreciarse mediante el trabajo de campo, y solo se puede hacer una comparación más amplia si se realiza un trabajo similar en otros lugares. Una política de conservación ilustrada solo puede producirse a partir del conocimiento de lo que sobrevive y de lo mejor de los supervivientes. Las iglesias y los castillos han tenido este reconocimiento desde hace mucho tiempo; Los artefactos industriales como molinos, estaciones de bombeo, minas y estaciones de ferrocarril requieren un tratamiento similar. Los restos industriales son simplemente parte de esa evidencia que se utilizará para complementar otras fuentes. La desaparición de algunos procesos puede ser compensada por un adecuado historial técnico tomado in situ de quienes trabajaban en industrias obsoletas. El registro y análisis del esfuerzo humano exige una perspectiva abierta a nuevas perspectivas; el uso de la arqueología industrial puede dilucidar elementos olvidados de la experiencia humana.

John Butt