1990: cine y teatro

En la década de 1990, los efectos especiales continuaron dominando el mundo del cine. Los efectos especiales se utilizaron en gran medida para crear la acción espectacular que se exigía a la película más importante del año de todos los estudios cinematográficos: la superproducción de verano. Parque jurásico (1993), basada en una novela del mismo nombre de Michael Crichton (1942–), estableció el estándar para la década con sus dinosaurios realistas generados por computadora que masticaban a la gente. Muchas otras películas ofrecieron sus propias emociones. Si esas emociones vinieron del espacio, como en Día de la Independencia (1996) o Star Wars: Episodio I: La amenaza fantasma (1999), o de la naturaleza, como en tornado (1996) con sus terribles tornados, los cineastas confiaron en los efectos especiales para dar impacto a sus historias. Star Wars: Episodio I: La amenaza fantasma tuvo la distinción de presentar al primer personaje principal generado digitalmente en una película: Jar Jar Binks.

Por supuesto, no todas las películas utilizaron efectos especiales para ganar público. La pelicula de terror Gritar (1996) combinó el gore con el humor. La sensación hecha independientemente El proyecto de la bruja de Blair (1999) utilizó extravagantes técnicas cinematográficas y puro suspenso para aterrorizar al público. Ambas películas ayudaron a revivir un género cinematográfico, el de terror, que se había vuelto obsoleto y poco original, con películas producidas como si usaran una fórmula. Las películas animadas también experimentaron un renacimiento en la década de 1990. The Lion King (1994) demostró que Disney aún podía hacer un entretenimiento familiar conmovedor, pero la verdadera historia de la década fue el uso de la animación generada por computadora. Historia del juguete (1995) Toy Story 2 (1999) Bichos (1998), y Antz (1998) se hicieron todos exclusivamente en computadoras. Cada película tenía calidez y humor. Todas estas películas también permitieron la creación de una variedad de juguetes, juegos, videojuegos y promociones cruzadas con restaurantes de comida rápida.

El teatro estadounidense continuó el auge que comenzó en la década de 1980, con producciones a gran escala que atrajeron a grandes audiencias en Nueva York y luego recorrieron la nación. Las principales producciones de la década fueron The Lion King (1997; una versión teatral de la película), Rag-time (1997) Trae 'Da Noise, trae' Da Funk (1996), y Alquiler (1996).